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El “Dr. Bike”, como se hace llamar, ha trabajado para el Comité Olímpico, para la selección nacional de ciclismo, para algunos equipos e incluso se instaló por un tiempo en Bélgica, siempre haciendo lo que más le gusta: la construcción artesanal de bicicletas.
Luis Cabalín, (quién además fue ciclista del mundo laboral) desde niño sintió fuerza por esta afición: “Cuando chico ya sabía de construcción de bicicletas, y en el taller me presentaba como eso, como “constructor de bicicletas”. Cuando llegaban al local, preguntaban por el maestro. “Con él habla”, decía. “Anda a buscar a tu papá” me decían de vuelta. No me creían.” De hecho la primera creación de este artesano fue una miniatura, a los 9 años: “La exhibieron en la tienda de la importadora Caupolicán. El dueño de esa tienda todavía la recuerda y dice que en alguna parte debe estar”, comenta Dr. Bike. El apogeo de su trabajo se inició con la época dorada de los triatletas nacionales. “Empecé a construirle a los triatletas en la época dorada de Cristián Bustos. Después llegó todo el cuento de la globalización, internet, llegaron bicicletas de Taiwán, Estados Unidos, y lo que es la construcción, ahí murió. Eso fue como el 95 ó 96, allí la construcción de bicicletas en Chile se dejó de hacer. Los cuadros ahora cuestan en tiendas cerca de 30 mil pesos. Es imposible lograr construir un cuadro a ese valor. No se puede”, Dice el Dr. Bike. “En Estados Unidos y Europa todavía funcionan los artesanos y todavía los valoran. En Italia, en cada pueblo hay artesanos que todavía funcionan, porque hay gente que todavía los sigue, pero aquí no”, comenta Cabalín. ¿Cuál es su salida? El Dr. Bike desea confeccionar bicicletas especiales para niños. “Porque hay categorías de niños, juveniles, que no tienen la bicicleta adecuada. Al final quedan incómodos, tienen que usar bicicletas grandes, quedan mal sentados, empiezan a tener problemas de postura. A los triatletas, que son más preocupados en ese sentido, ya les he construido bicicletas especiales para niños”, dice. Por lo que –aunque ahora esporádicamente – no debiera dejar de hacer lo que más le gusta: crear bicicletas de entre los fierros, con sus propias manos.
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